Demasiado «abrigados» para el verano

Los animales son propensos a sufrir golpes de calor por su escasa capacidad para transpirar - Una respiración rápida, poca salivación y falta de ánimo, signos inequívocos de alarma - La hidratación, clave ante las altas temperaturas

El verano llega para dar paso a las esperadas vacaciones, y con ello arriba también el calor y las altas temperaturas. No sólo las personas padecen con las olas de calor, también las mascotas se ven afectadas por el alza en los termómetros. Lamentablemente, muchos perros y gatos sufren golpes de calor que, de no ser atendidos a tiempo, pueden llegar a provocar deshidratación, insolación y hasta la muerte.

Estos animales tienen poca tolerancia al calor y sólo pueden jadear para bajar su temperatura corporal. Perros y gatos poseen pocas glándulas sudoríparas, lo que les impide transpirar por todo el cuerpo, de modo que sólo pueden hacerlo por las almohadillas de las patas, una superficie más bien escasa para eliminar el calor acumulado en todo el organismo.

Según el veterinario Álvaro Díaz, hay que evitar dejar a los animales en los coches y llevar agua disponible cuando se viaja con ellos. «Es muy importante no dejarlos encerrados en el coche, porque la concentración de calor es mucho mayor que en el exterior y por eso nuestras mascotas pueden sufrir los estragos de la temperatura de manera más rápida», afirma.

Los animales de pelajes oscuros también están más predispuestos a padecer de golpes de calor, ya que estos colores absorben muy bien los rayos solares, aumentando considerablemente la temperatura corporal de la mascota. Mientras, los animales con pelajes de colores claros suelen reflejar los rayos y asimilar menos el efecto del calor.

Algunas razas de perros son más susceptibles a sufrir deshidratación, como los Shihtzú, Bull Dog, Bóxer y Pequinés, ya que poseen hocicos cortos, lo que les impide ingresar mayor cantidad de aire a su organismo y así jadear para refrescarse. Entre los gatos con estas características se encuentran los Persas.

Las mascotas suelen acumular calor en su cuerpo, por lo que sólo basta una sucesión de días calurosos para que su organismo colapse. Existen varios síntomas que harán ver al dueño que su mascota está acalorada y sofocada por los efectos del calor.

Algunas señales a las que hay que prestar atención son la respiración rápida e inconstante, poca salivación, encías azuladas, si se niega a moverse de su sitio y se tambalea al detenerse y presenta vómitos fulminantes.

Si alguno de estos síntomas se presenta en nuestra mascota es necesario estar al tanto sobre los pasos a seguir para estabilizarlo. El calor excesivo puede producir la coagulación de la sangre, lo que causaría trombos que deben ser tratados inmediatamente por un especialista. Las mascotas pequeñas y las de más edad son más susceptibles de sufrir por los estragos de las altas temperaturas. «Si padece estos problemas, hay que retirarle inmediatamente de la fuente de calor y acudir a un veterinario que se encargue de su condición», concluye el especialista.

Precauciones
Enfriar el cuerpo del animal es importante para detener el avance del calor, sobre todo en la cabeza y el cuello. También es necesario aplicar hielo en el puente de la nariz, ya que eso enfriará la zona y permitirá que la mascota respire con mayor facilidad. La aplicación de toallas húmedas en todo el cuerpo es buena para disminuir el sofoco y brindar a la mascota una sensación reconfortante que lo calme y le permita respirar con mayor facilidad. No es conveniente mojarle por completo, ya que esto desencadenaría escalofríos y podría colapsarle.

Estos golpes de calor pueden evitarse brindando al animal agua fresca en todo momento, al igual que sombra y un lugar con buena ventilación para que el aire se renueve. No se recomienda hacerle caminar por el asfalto, ya que puede provocar graves quemaduras en sus almohadillas.

Fuente: larazon.es


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