Cuidado del acuario – Ruptura de equlibrios

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El cuidado del acuario es fundamental, y debemos saber hacerlo adecuadamente, para hacernos una idea más específica de lo que supone una “ruptura” del equilibrio total de un ecosistema es el de realizar cambios de agua en grandes proporciones, (80/90%). Incluso vaciarlo completamente, desmontar y volver a montar y llenar de agua de nuevo. (Aunque usemos el mismo filtro).

cuidado del acuario

También para el pez supone una ruptura inmediata de ese equilibrio cuando es trasladado de un acuario a otro. Pero … en muchas ocasiones esa ruptura total del equilibrio que he comentado se produce cuando aplicamos al acuario (muchas veces de forma voluntaria y consciente), tratamientos agresivos y de forma desproporcionada, muchas veces prolongados en el tiempo y en muchos casos llevados por la “falsa” obsesión y la idea de que un pez enfermo supone la enfermedad de todos como si “la peste” se hubiese instaurado en él. Cuestión nada cierta ni acertada en la mayoría de los casos.

Como más adelante veremos, los peces conocen a los habitantes del acuario, tanto los que nosotros vemos como los que no vemos. La ruptura de ese equilibrio (sobretodo con los habitantes que “no vemos”), supone la desaparición en su mayoría de ellos y la aparición de los mismos … los mismos “mejorados” e incluso de otros nuevos desconocidos para el pez.

Cuidado del acuario – Tratamiento

En el cuidado del acuario también influye el tratamiento, muchos de los productos o medicación que usamos en acuarios y peces no discriminan y “cargan” con todo lo que pillan, sean buenos o malos. en muchísimas ocasiones esos “buenos” mantienen a raya o eliminan a “los malos”.

Podemos usar hojas de Terminalia catappa, que dadas sus propiedades como acondicionador de agua se han convertido en algo común en acuarios. Es un árbol tropical de gran porte de la familia de las combretáceas de origen asiático. Tiene otras muchas propiedades beneficiosas para nuestros peces, es un arma eficaz y natural en la lucha contra la Saprolegnia, tiene propiedades antioxidantes, propiedades fungicidas y antibióticas, propiedad anti estrés, propiedades reductora del Ph y precipitación de metales pesados y evitan la proliferación de hongos, ahuyenta algunos parásitos, reviene las enfermedades bacterianas, recuperación de aletas y heridas, etc para más detalles sobre el particular puedes visitar http://www.terminalia-catappa.net.

Para entender éste concepto se hace necesario analizar como actúa el pez ante los agentes del medio. Sobretodo los patógenos.

Hemos comentado la teoría de que el pez que llega a nuestra casa lo hace en la mayoría de ocasiones con el Sistema Inmunológico intacto y en plenas facultades de defensa. Ésto le facilita su adaptación, supervivencia y proliferación.

Cuando se instala en nuestro acuario su Sistema Inmunológico intacto recoge información de todos los agentes que para bien o mal habitan en el entorno. Los compara con los que ya conoce o lucha con los que atacan. De éstos también guardará información, aunque los haya eliminado.

El actuar de ésta forma hará que ese Sistema Inmunológico “intacto” del pez “Recién comprado, se resienta.

Si además en el periodo de cuarentena medicamos de “varias cosas” con diferentes medicamentos y productos normalmente usados por periodos largos en el tiempo. Lo que vamos a conseguir que el Sistema Inmunológico de los peces se resienta o se quiebre.

Devuelto o instalado ese pez “De cuarentena” en su acuario definitivo, se ha de enfrentar con una combinación nada recomendable. Entorno totalmente nuevo y su Sistema Inmunológico “desgastado” por la medicación y en cualquier caso en condiciones “inferiores”.

Como hemos visto eso va a propiciar un pez débil y expuesto a cualquier agente patógeno con el que se encuentre. Consecuencia será la no Adaptación al entorno “nuevo”.o dificultades notables de hacerlo que pudieran ocasionar problemas o incluso muertes.

Los peces (como ya hemos comentado), viven en un entorno, “en origen”, donde no existen antibióticos, ni medicinas de ningún tipo, dependen por tanto de forma única y exclusiva de su Sistema Inmunológico para hacer inclinar la balanza de la naturaleza.